Dos amigos que no se encontraban desde la universidad comentan su vida:
Luis: Hombre Paco, ¿qué fue de tu vida?
Paco: Pues hice oposiciones y soy funcionario.
Luis: ¡Qué suerte!, por las tardes no trabajas.
Paco: No, por las tardes no voy, cuando no trabajo es por las mañanas.
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martes, 21 de febrero de 2012
viernes, 23 de diciembre de 2011
Chiste de Navidad: los de correos
Un empleado de una oficina de correos estaba encargado de procesar las cartas con las direcciones erróneas o ilegibles.
Un buen día, llegó a sus manos una carta que traía escritura temblorosa y que iba dirigida a Dios, pero no tenia dirección alguna. Como esa carta no iba a ir a ningún lado, decidió abrirla para ver de qué se trataba.
"Querido Dios: Soy una viuda de 84 años, que vive de una pequeña pensión. Ayer, alguien robó mi bolsa que tenía 300 euros, era lo que me quedaba de la quincena y ahora voy a tener que esperar hasta el mes que viene para recibir mi próximo cheque, no sé que hacer.
El domingo que viene es navidad y había invitado a dos amigas mías a cenar, pero sin dinero, no tendré qué ofrecerles, no tengo ni comida para mí, no tengo familia y eres todo lo que tengo, mi única esperanza. ¿Me podrías ayudar?
¡Por Favor!
Sinceramente Maria."
Fue tal el impacto que la carta causó al empleado postal, que este decidió mostrarla a sus compañeros de trabajo, todos quedaron sorprendidos y comenzaron a buscar en sus bolsas y carteras, al final de la tarde, habían hecho un cooperación de 220, los guardaron en un sobre y se lo mandaron a la dirección del remitente de Maria.
Esa tarde, todos los empleados que cooperaron, sintieron un rico calorcito en el ambiente y una sensación de satisfacción que tal vez no experimentaban hace mucho tiempo, al saber lo que habían hecho por Maria y sus amigas.
Llegó la navidad y se fue.
Algunos días después de la navidad, llegó a la oficina de correos otra carta de María, la reconocieron inmediatamente por la escritura y porque iba dirigida a Dios. La abrieron y todos con curiosidad leyeron lo que decía:
"Querido Dios: Con lágrimas en mis ojos y con todo el agradecimiento de mi corazón te escribo estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores navidades de la vida, y todo por tu maravilloso regalo, debes saber que siempre hemos sido fieles a tu mandato y hemos guardado todos tus mandamientos, tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras, Gracias Dios!, pero por cierto, faltaban 80 euros, seguramente se los quedaron esos mal nacidos de Correos"
Un buen día, llegó a sus manos una carta que traía escritura temblorosa y que iba dirigida a Dios, pero no tenia dirección alguna. Como esa carta no iba a ir a ningún lado, decidió abrirla para ver de qué se trataba.
"Querido Dios: Soy una viuda de 84 años, que vive de una pequeña pensión. Ayer, alguien robó mi bolsa que tenía 300 euros, era lo que me quedaba de la quincena y ahora voy a tener que esperar hasta el mes que viene para recibir mi próximo cheque, no sé que hacer.
El domingo que viene es navidad y había invitado a dos amigas mías a cenar, pero sin dinero, no tendré qué ofrecerles, no tengo ni comida para mí, no tengo familia y eres todo lo que tengo, mi única esperanza. ¿Me podrías ayudar?
¡Por Favor!
Sinceramente Maria."
Fue tal el impacto que la carta causó al empleado postal, que este decidió mostrarla a sus compañeros de trabajo, todos quedaron sorprendidos y comenzaron a buscar en sus bolsas y carteras, al final de la tarde, habían hecho un cooperación de 220, los guardaron en un sobre y se lo mandaron a la dirección del remitente de Maria.
Esa tarde, todos los empleados que cooperaron, sintieron un rico calorcito en el ambiente y una sensación de satisfacción que tal vez no experimentaban hace mucho tiempo, al saber lo que habían hecho por Maria y sus amigas.
Llegó la navidad y se fue.
Algunos días después de la navidad, llegó a la oficina de correos otra carta de María, la reconocieron inmediatamente por la escritura y porque iba dirigida a Dios. La abrieron y todos con curiosidad leyeron lo que decía:
"Querido Dios: Con lágrimas en mis ojos y con todo el agradecimiento de mi corazón te escribo estas líneas para decirte que hemos pasado, mis amigas y yo, una de las mejores navidades de la vida, y todo por tu maravilloso regalo, debes saber que siempre hemos sido fieles a tu mandato y hemos guardado todos tus mandamientos, tal vez esa sea la razón de tu benevolencia con nosotras, Gracias Dios!, pero por cierto, faltaban 80 euros, seguramente se los quedaron esos mal nacidos de Correos"
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viernes, 4 de noviembre de 2011
Chiste de unos niños presumiendo de padres
En una conversación tres niños presumen de la rapidez de sus padres:
Niño uno: Tengo un padre tan rápido que puede disparar una flecha, salir corriendo y cogerla en el aire con la mano.
Niño dos: Bah, eso no es nada, el mío es tan rápido que puede disparar una pistola, salir corriendo y coger la bala con los dientes.
Niño tres: Psss, eso no es nada, mi padre es funcionario, es tan rápido que sale de su oficina a las 15:00 y a las 14:15 ya está en casa.
Niño uno: Tengo un padre tan rápido que puede disparar una flecha, salir corriendo y cogerla en el aire con la mano.
Niño dos: Bah, eso no es nada, el mío es tan rápido que puede disparar una pistola, salir corriendo y coger la bala con los dientes.
Niño tres: Psss, eso no es nada, mi padre es funcionario, es tan rápido que sale de su oficina a las 15:00 y a las 14:15 ya está en casa.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011
Chiste: En el psicologo
Tres desempleados van a un psicólogo para hacer unos tests psicoptécnicos que muestren sus capacidades laborales. Una de las preguntas en el test es contar hasta a diez. Llega el primer desempleado:
Psicólogo: A ver, cuente del uno al diez.
Parado: Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.
Psicólogo: ¿Cómo? (sorprendido)
Parado: Huy, perdón, bueno vera, es que como yo trabajé en la NASA, me acostumbre a contar al revés y...
Acaba el primer desempleado el test y aparece el segundo:
Psicólogo: Bueno vamos a ver, preste mucha atención porque esta pregunta es muy fácil pero le
puede hacer perder puntos. Cuente del uno a diez.
Parado: Uno, tres, cinco, siete, nueve, dos, cuatro, seis, ocho, diez.
Psicólogo: ¿Cómo? (sorprendido)
Parado: Ejem, disculpe es la costumbre, yo trabajaba de cartero y claro me acostumbré a ver los numeros pares a un lado de la calle y los impares al otro... pues...
Y finalmente entra el tercer Parado:
Psicólogo: Bueno, y ahora llegamos a una pregunta algo, ¿cómo diría?, delicada. Usted sabe contar, ¿verdad?
Parado: Hombre, por supuesto. Sepa que yo soy funcionario y que para conseguir mi trabajo tuve que aprobar unas oposiciones muy difícles para las que tuve que estudiar mucho.
Psicólogo: Perfecto, me alegro. Bueno, pues cuente del uno al diez.
Parado: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo, rey.
Psicólogo: A ver, cuente del uno al diez.
Parado: Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.
Psicólogo: ¿Cómo? (sorprendido)
Parado: Huy, perdón, bueno vera, es que como yo trabajé en la NASA, me acostumbre a contar al revés y...
Acaba el primer desempleado el test y aparece el segundo:
Psicólogo: Bueno vamos a ver, preste mucha atención porque esta pregunta es muy fácil pero le
puede hacer perder puntos. Cuente del uno a diez.
Parado: Uno, tres, cinco, siete, nueve, dos, cuatro, seis, ocho, diez.
Psicólogo: ¿Cómo? (sorprendido)
Parado: Ejem, disculpe es la costumbre, yo trabajaba de cartero y claro me acostumbré a ver los numeros pares a un lado de la calle y los impares al otro... pues...
Y finalmente entra el tercer Parado:
Psicólogo: Bueno, y ahora llegamos a una pregunta algo, ¿cómo diría?, delicada. Usted sabe contar, ¿verdad?
Parado: Hombre, por supuesto. Sepa que yo soy funcionario y que para conseguir mi trabajo tuve que aprobar unas oposiciones muy difícles para las que tuve que estudiar mucho.
Psicólogo: Perfecto, me alegro. Bueno, pues cuente del uno al diez.
Parado: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo, rey.
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miércoles, 27 de julio de 2011
Chiste corto: quejas de un funcionario
Las quejas de un funcionario
- Tengo un jefe tiránico, nos hace trabajar por cuatro...
- Pero si en la oficina sois doce.
- Tengo un jefe tiránico, nos hace trabajar por cuatro...
- Pero si en la oficina sois doce.
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